Los caracoles cocinados los preparamos para ser conservados en las mejores condiciones posibles y los envasamos sin perjudicar la calidad y el sabor del caracol. Poder ofrecer nuestro caracol en conserva se garantiza una larga duración de conservación, ya que caduca al cabo de un año de su fecha de producción. Es importante destacar que es un producto esterilizado, y se debe conservar en un lugar fresco y seco.

En este formato ofrecemos dos tamaños de botes: 180 g y 400 g de peso neto escurrido. Tenemos dos tamaños de caracoles: el pequeño y el mediano.

Selección y limpieza

Se hace una primera selección para descartar los caracoles rotos, los que son demasiado pequeños o demasiado grandes.

Primeramente se supervisa la calidad y se descartan los caracoles no aptos para la cocción.

Se selecciona el caracol en el tamaño medio de entre 4 y 6 g.

Una vez elegidos se someten a un cuidadoso lavado para limpiar y despertar el caracol.

Cocción

La cocción se hace con aceite de girasol, especias, plantas aromáticas y agua con sal durante unos 90 minutos.

Finalmente, se separa del líquido de cocción y se enfrían rápidamente para mejorar y conservar sus cualidades organolépticas y también una mejor conservación.

Envasado

Se envasa el caracol en las siguientes medidas:

El pequeño, mide de 2 a 2,5 cm y pesa de 3 a 4 g.
El medio, medida de 2,5 a 3 cm y pesa de 4 a 6 g.

Los caracoles se comercializan con botes de cristal de dos tamaños diferentes. Primeramente se llenan los botes con los caracoles y seguidamente se cubren con el aceite para su conservación.

Los botes con los caracoles esterilizan sin alterar su sabor ni calidad.

Llenado de los envases con los caracoles
Llenado de los envases con los caracoles
Llenado de los envases con aceite
Llenado de los envases con aceite