Los caracoles cocinados a la lata los preparamos para dar el máximo de facilidades a la hora de comer caracoles. Es un plato muy completo y preparado para no tener que añadir ningún otro ingrediente.

Los caracoles están cuidadosamente distribuidos por la bandeja sobre dos salsas: la primera de fondo es más ligera y la salsa de cobertura es un poco más potente. Son dos salsas que garantizan la adherencia a los caracoles.

Los caracoles tienen una duración de cuarenta días en la nevera. En este formato, ofrecemos dos tamaños de latas: de 30 y 56 caracoles.

Selección y limpieza

Se hace una primera selección para descartar los caracoles rotos, los que son demasiado pequeños o demasiado grandes.

Primeramente se supervisa la calidad y se descartan los caracoles no aptos para la cocción.

Se selecciona el caracol en el tamaño medio de entre 4 y 6 g.

Una vez elegidos se someten a un cuidadoso lavado para limpiar y despertar el caracol.

Cocción

La cocción se hace con aceite de girasol, especias, plantas aromáticas y agua con sal durante unos 90 minutos.

Una vez finalizada la cocción, el caracol se separa del líquido y se enfrían rápidamente para mejorar y conservar sus cualidades organolépticas así como poder obtener una mejor conservación.

Envasado

Con el caracol perfectamente cocinado y frío, se hace el envasado en bandejas de aluminio de doble capa. Estas bandejas se pueden poner directamente en el horno y también son aptos para el microondas.

Los caracoles se preparan con dos salsas: una de fondo con aceite, tomate, y ajo, entre otros condimentos, y una de cubrimiento con tomate, carne de perol, cebolla, aceite, ...

Para poder hacer la conservación los caracoles se depositan en una bolsa transparente para poder envasar al vacío con atmósfera controlada.

En estas condiciones se mejora su durabilidad sin perjudicar la calidad y el sabor del caracol.

Salsa de fondo
Salsa de fondo
Colocación de los caracoles
Colocación de los caracoles
Salsa de cubrimiento
Salsa de cubrimiento